Muchos de nosotros hemos estado pasando por situaciones dificiles en este año, pero sobre todo a últimas fechas y esto también tiene sus causas energéticas.
Acabamos de pasar 3 eclipses seguidos y aunque ninguna de sus sombras pasaron por México, de todas formas energéticamente hay consecuencias alrededor. Los eclipses tapan la luz, ya sea de la Luna (personalidad interior, emociones) como del Sol (personalidad exterior, fuerza vital) y además astrológicamente implican oposiciones entre los dos astros más fuertes en nosotros.
El año pasado tuvimos mucho trabajo de sanación planetario, dimos lo mejor de nuestro interior para sanar el exterior.Este año es al revés, debemos utilizar las experiencias del exterior para regenerar el interior.
Recuerden que es un año 9 (por la terminación) y 11 (por la suma de los dígitos), ambos números de evolución intensa y desde el interior. Por esta razón no quisimos intervenir en este ciclo en actividades grandes para el planeta porque es hora de volver la vista hacia nosotros, hacia ese Ermitaño que todos llevamos dentro y preguntarle ¿qué necesita revisar?
Normalmente lo hacemos a un lado porque tenemos mucho trabajo, porque no nos gusta lo que nos dice, porque nos da miedo lo que vamos a escuchar, porque no creemos necesario hacer cambios en nuestra vida si para nosotros todo va bien, por muchas razones. Pues bien, ahora es tiempo de sentarnos y meditar ante El Anciano, y qué mejor meditación con El que la que comienza con su retirada al inframundo a partir de Lammas-Lughnasad.
El Dios ha ido en busca de algo que puede representarse de muchas maneras, pero que en esencia representa su contraparte oscura, su hermano gemelo y sí mismo, su semilla y ombligo germinando en las oscuras y húmedas entrañas de la tierra, a la que llama Madre y Esposa. Lo que quiere obtener es el entendimiento de su Ser, la batalla contra las fuerzas de la oscuridad no es mas que el enfrentamiento con nuestros miedos más animales, con nuestro cerebro reptiliano, con el instinto de sobrevivencia. Porque es verdad que en el momento en que encuentre a mi contra-parte instantáneamente nos absorberemos el Uno al Otro y en ese instante generaremos un nuevo estadio de vida, que para nosotros llegará en la temporada de Yule-Imbolc con el nacimiento nuevamente del Hijo que trae la Luz, el que saca la espada encendida del vientre de su madre fatigada por el parto, Madre-Anciana y Virgen a la vez.
Como es Arriba es Abajo, nos dicen los Maestros antiguos y es verdad.
Así como Lugh debe batallar por salir de nuevo, nosotros debemos buscarnos en las profundidades de nuestras dudas, las cuáles nos servirán como barca para navegar en un río de emociones desbordadas y amenazantes.
Estos eclipses precedentes a la temporada de cosecha nos recuerdan que no debemos de confiarnos, que acostumbrarnos a la oscuridad no es una opción con tal de no echar a andar la Rueda. Los cambios, los movimientos siguen: con oposiciones, con poca luz alrededor, con nuestros "no puedo"...
El Dios y la Diosa están en oposición, es verdad, pero también están llegando a su madurez y con ella a la meditación, a la gestación, a la reflexión de la cual nace el entendimiento y por ende, el Orden.
Los retos para esta época y en este año en particular son 3 muy claros:
1. Demostrar que verdaderamente ESTAMOS LISTOS para dar el siguiente paso evolutivo hacia una conciencia planetaria diferente.
2. Probar nuestra fuerza como hermandad, nuestra CAPACIDAD DE RESISTENCIA y de REACCIÓN ante las situaciones imprevistas o desgastantes.
3. Fortalecer los eslabones que nos unen como hermanos: la Solidaridad, Lealtad, Disposición para el trabajo, Tesón.
Algunas de las preguntas que debemos hacernos como faro son:
¿Cuál es mi propio camino de oscuridad? ¿Qué hay en él que he tratado de evadir o que me aterra aplicar?
¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar por lo que queremos?
¿Qué me lo está impidiendo? ¿Por qué? ¿Qué tengo que aprender de ello?
¿Mi capacidad de reacción ante los cambios es inmediata? ¿Me quedó paralizado sin saber qué hacer?
¿Realmente aplico todo lo que sé en mi vida diaria y en los momentos de necesidad?
Si me muestro -y/o soy- fuerte al exterior ¿es el reflejo de mi interior o es solo una máscara?
¿Me he planteado alguna vez si es que necesito cambiar, rediseñar o ajustar algo en mí? Y si es así, ¿Lo he hecho? ¿He encontrado el valor suficiente para hacer cambios?
¿He probado mis capacidades y la de los que me rodean?
¿Me encuentro acompañada por personas que están en un nivel evolutivo semejante al mío? ¿Estamos sumando nuestra disposición para trabajar haciendo algo a nivel colectivo para cambiar mi entorno? ¿Está funcionando?
Todas estas reflexiones nos ayudarán a meditar mejor en este ciclo de introspección, búsqueda y lucha que estamos viviendo...
Bendiciones y Luz en su Camino
Carmen Orellana -Tarwe
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