El corazón mismo del paganismo implica vivir en armonía con estos ciclos naturales. Todos los demás seres que habitan la Tierra utilizan el calendario que les brinda directamente la Madre Naturaleza con los ciclos naturales, como lo son las estaciones o las fases lunares; de ahí la importancia de conocerlos. El tiempo que le toma a la Luna realizar un ciclo completo alrededor de la Tierra en promedio es de 29.53 días, así que en un año solar tenemos un promedio de 12.37 lunaciones.
En general los antiguos pueblos (en especial los nativos de Norteamérica) denominaban a cada una de estas lunaciones por un nombre específico, basándose en los aspectos naturales que veían en su entorno. Por ejemplo, los Cherokee llaman “Vskihyi” a la lunación que sucede en el solsticio de invierno, y que significa “Luna de Nieve”, haciendo referencia al clima que predomina en ese periodo. Hay que hacer notar que una lunación comienza desde la fase de Luna Nueva, y concluye con la siguiente Luna Nueva; siendo el período de clímax el plenilunio o Luna Llena.
Una lunación que muchos pueblos del hemisferio norte tienen en común es la “Luna de la Cosecha”, que es la lunación que ocurre durante el equinoccio de otoño, o el momento de la “cosecha de los campos”, y que anuncia el apogeo del periodo otoñal. En términos del calendario gregoriano, esta lunación ocurre entre septiembre y octubre. El plenilunio de la “Luna de la Cosecha” ayudaba a los agricultores a seguir recogiendo la cosecha una vez que el Sol se hubiera puesto, ya que a la luz de la Luna era fácil continuar con el trabajo.
Actualmente los paganos solemos retomar estos nombres de las lunaciones y los aplicamos para nuestros calendarios, sin embargo por el desfase entre el calendario civil y los ciclos lunares, muchas veces nombramos incorrectamente a las lunaciones (incorrectamente de acuerdo a los ciclos naturales). Lo que ocurre más comunmente es asignar el nombre de una lunación a cada mes del año gregoriano, y si en un mes existen dos Luna Llenas, le llamamos a esa segunda Luna "Luna Azul". Sin embargo esta manera de asignar las lunaciones no es del todo precisa, aunque si muy práctica.
La mejor manera de hacer consistentes los ciclos lunares, es tomar la referencia de la "Luna de la Cosecha" y coincidirla siempre con el equinoccio de Otoño, y posteriormente intercalar lunaciones "adicionales" cada determinado tiempo, de acuerdo al periodo sinódico lunar. De tal manera y con base en ese criterio, la próxima lunación que comienza el dia
Herael
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